El papel de la ciencia en la organización del deporte

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Dentro de los procesos sociales y económicos de los diferentes países, la organización del deporte se ha ido volviendo crecientemente compleja y globalizada (Pedersen, Thibault, 2014)*. Probablemente la elaboración de un trabajo de investigación cualitativa nos ayude a comprobar si esta complejidad global ha provocado que la documentación sobre la organización del deporte haya ido aumentando de forma considerable. A juzgar por el creciente número de publicaciones, conviene detenerse que en Sport Discus había  46.000 mil referencias en el año 2004 en lo que conocemos como management y más de 107.000 en 2014.

Que la industria de la actividad física y del deporte supone un sector altamente cautivador no genera ninguna duda. Pero a pesar de las buenas noticias que trae la industria, los datos de este creciente interés contrastan con los que nos encontramos dentro del entorno laboral.

Si nos atenemos a los datos históricos, ya en el año 1991 encontramos en nuestro país un crecimiento de un 20 % de trabajo temporal dentro del campo deportivo, en detrimento de una relación laboral indefinida -independientemente del grupo laboral y agente empleador-. Esto nos conduce a analizar que si bien hace veinte años en España rondábamos el 30 % de personas ocupadas en el deporte sin una debida cualificación en actividad física y deporte, los resultados a día de hoy nos conducen hacia la alarmante cifra del 40 % -y subiendo-.

Así pues, mientras la organización del deporte ha ido mejorando en interés y recursos, parece ilógico descubrir cómo a pesar de estos avances, el capital humano cualificado científicamente no ha ido adquiriendo unas condiciones laborales más justas. Un ejemplo singular lo encontramos con la aparición de la ya derogada Ley 13/1980, de 31 de marzo, General de la Cultura Física y del Deporte. En ella se creó el Instituto de las Ciencias de la Cultura Física y el Deporte. Pues bien, desde el momento de su aprobación y después de ocho decretos, todavía siguió sin ponerse en marcha.

Aquí ya se evidenciaba que el deporte, aunque interesante desde una perspectiva económica y técnica inmediata, tenía escaso reconocimiento en lo profesional y, en definitiva, una pobre presencia en lo científico y en lo cultural. A pesar de los años transcurridos, hay que decir que esto no ha hecho más que empeorar. Pese a ello, los progresos en conocimiento dentro de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte siguen su curso. Dentro del objeto de estudio de nuestra titulación universitaria, también se aborda la concepción del movimiento humano desde la perspectiva de la organización de las actividades deportivas. Desde la ciencia se puede además contribuir a la predicción y mejora de las políticas deportivas del futuro.

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José María Cagigal. Filósofo español del Deporte.

Entonces, ahora que el deporte ha despertado el interés de la ciencia, es el momento de volver a nuestras raíces. Estudiemos el deporte por lo que es y no por lo que genera. La formación universitaria, con la ciencia como principal distintivo, es la que puede dar la llave a los profesionales a organizar el deporte de una forma más sostenible; la ciencia nos dará la razón; tenemos la clave, organicemos el deporte.


* Pedersen, PM, y Thibault, L. (Eds.). (2014). Contemporáneo Sport Management, 5E. Human Kinetics.

[box] Autor:[/box]

Victor Jimenez Diaz-Benito

D. Víctor Jiménez Díaz-Benito

Secretario de la Asociación de Gestores Deportivos

de Castilla-La Mancha (AGDCM)

www.agdpclm.org

victorjimenezdb@gmail.com